Un niño malformado constituye un problema serio afectando todo el entorno familiar y la posterior vida de relación del niño. Es por eso que es muy importante tratar estos problemas a tiempo, para evitar secuelas en el futuro. Sin duda la fisura labioalvéolopalatina es la malformación más frecuente. El niño nace con el labio abierto, de uno o dos lados. La nariz acompaña la deformidad, que a veces también puede presentarse con el paladar abierto. Es importante operar el labio junto con la nariz en forma temprana, a los 3 o 4 meses de edad, y el paladar entre los 12 y los 14 meses, antes que el niño comience a hablar.

Caso 1

mf1

Paciente con diagnóstico de fisura labioalvéolopalatina bilateral completa. A la derecha puede verse el postoperatorio a los 3 años de edad. El labio se opera al tercer més de vida y el paladar se cierra entre los 12 y los 18 meses.

Caso 2

mf2

Paciente con diagnóstico de Sindrome de Pierre Robin. Se puede ver en las fotos de arriba como la mandíbula se encuentra atrasada con respecto al maxilar superior. En las fotos del medio puede verse el tratamiento que se le realizó para avanzar la mandíbula en su posición correcta. Se coloca un dispositivo que se denomina distractor que va estirando la mandíbula a razón de 1mm por día, luego de realizar un pequeño corte en el hueso.

Caso 3

mf3

Paciente que presenta Síndrome de Binder, consistente en falta de desarrollo del sector del tercio medio de la cara que compromete severamente la nariz. También presenta una malformación de las orejas asociadas. En las fotos de la derecha se puede ver la corrección efectuada con un avance de labio para aportar tejidos blandos y un injerto de cartílago de costilia para dar sostén a la punta de la nariz.